viernes, 21 de abril de 2017

~Recomendaciones~ Día del Libro 2017


¿El cuento está de moda? Bueno, yo no diría tanto eso, pero sí que es un formato que está repuntando en los últimos años. Creo que prácticamente desde que se publicó Mañana Todavía allá por 2014 se ha incrementado considerablemente la publicación de antologías, aunque Mariano Villarreal ya nos llevaba dando avisos desde 2012 con la Terranova 1. De hecho, en 2013 empezaron a editarse las antologías steampunk Ácronos. ¿Y desde cuando lleva Saco de Huesos convocando Calabazas en el trastero? Sin embargo, parece que es ahora, en estos tiempos donde el smarthphone sustituye a casi todo y triunfan los jueguecitos por niveles de King, cuando se está poniendo de nuevo en valor el relato como formato breve, conciso e inmediato, acorde a los tiempos que corren. Sin que eso vaya en detrimento de la calidad, por supuesto.

Así que qué menos que hacer unas pequeñas recomendaciones de antologías para este Sant Jordi. En papel, en digital, españolas, extranjeras... Eso sí, me voy a limitar al idioma español, porque si no seguramente me faltaría blog (y mucho buceo internáutico) para todo. No las he leído todas, pero sin duda están en la Pila, y aquí viene el por qué:



Escatología de andar por casa, de Bandinelli.

Ciencia ficción, humor, lektu, 2€ de nada y libre de DRM. Una antología diferente con el absurdo y la hilaridad como premisa, pero sin perder el tratamiento de temas profundos como bien sabe hacer la ciencia ficción. Además, cuenta con el aval de Boy with letters, A través de otro espejo y Origen Cuántico. Si estas no son razones suficientes, quizá El Mundo Today quiera hacer algún chiste sobre Murcia (de donde procede su autor) como recomendación final.



Extraños Testimonios, de Daína Chaviano.

Chaviano está considerada como una de las tres grandes autoras de fantasía y ciencia ficción en lengua hispana junto a Gorodischer y Barceló. Hace unos meses Huso publicó una pequeña antología de cuentos que fue escribiendo a lo largo de los años como ejercicios creativos y de escape mientras escribía otras obras de mayor envergadura. Hay textos que apenas ocupan cuatro páginas y otros un poco más largos, pero todos ellos tienen un toque mágico que los hace únicos y deliciosos. Una buena muestra de que con poco se puede hacer mucho.




Afrofuturo(s), de varios autores.

Cuando la editorial 2709 books anunció hace unas semanas que iba a publicar esta antología no cabía en mí de gozo. Después de lo que nos costó encontrar autoras afrodescendientes de ciencia ficción traducidas al castellano (pista: todas descatalogadas hasta la fecha) para la lectura conjunta de febrero de La Nave Invisible, y el brillante artículo de Laura Huelin sobre Afrofuturismo, tener a mano por fin una antología de estas características es todo un lujo. Y, desde luego, merece una recompensa. Yo no me la voy a perder.


Cuentos del mañana para ayer, de Begoña Pérez Ruiz.

Begoña es autora de Azul: El poder de un nombre, una novela de ciencia ficción llena de aventura y amor en su sentido más amplio. Pero para aquellos que aún no la conozcan y tengan miedo de enfrentarse a un tocho de casi 900 páginas, acaba de poner a la venta una antología más bien corta con relatos de ciencia ficción de lo más variado: cyborgs, extraterrestres, mariquitas azules, la inmortalidad. Begoña busca con sus historias ahondar en los sentimientos más humanos, o en sus deseos más insondables. Además, se puede conseguir firmado y sin gastos de envío hasta la presentación en Madrid el 21/05. Y el 04/05 habrá otra en Valencia. ¡Así que avanti!


El zoo de papel, de Ken Liu.

Todo el mundo habla de esta antología (¿y tú no ibas a ser menos, verdad? Sí y no). Ken Liu lleva meses en boca de todos por la Dinastía del Diente de León. Sin embargo, últimamente me cuesta acercarme a trilogías que se acercan a las mil páginas por tomo. Pero Liu es un maestro de las distancias cortas. En A través de otro espejo ya lo ha mencionado un par de veces y Canal Nostalgia incluye «Mono no aware» entre sus 10 relatos favoritos. Este último está incluido en la magnífica edición que Runas ha hecho de esta antología. Parada obligatoria.
*En Cuentos de Algernon tienen otros tres relatos que se pueden leer de manera gratuita.



La habitación de Nona, de Cristina Fernández Cubas.

No podía cerrar estas recomendaciones sin hablar de Fernández Cubas y el Premio Nacional de Narrativa. No creo que fuera solo a esta obra, sino a toda su carrera, pero la experiencia suma. Cubas maneja el relato corto con gran maestría, mezcla lo cotidiano con lo fantástico, y condensa la emoción que algunos suelen distribuir en grandes sagas en unas pocas páginas. Susana Vallejo también recomendó esta obra en Fantífica.


Para acabar, y así como recordatorio flash, os animo a que leáis este relato de Mike Resnick, gratuito hasta el domingo en lektu.com y que Gigamesh publicará en Kirinyaga. También todo el catálogo de Fata Libelli, de la que ya he hablado en un par de ocasiones por El ciclo de Xuya y Ecce Monstrum, aunque seguramente Canal Nostalgia y Boy with letters se decanten más por Tim Pratt y Hic sunt dracones. Y no os olvidéis de las antologías de Cuentos para Algernon, siempre una auténtico placer.



Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

martes, 18 de abril de 2017

~Reseña~ El diario de la princesa, o el alma de Carrie Fisher


Se ha vendido este libro de memorias como «Carrie Fisher por fin desvela su aventura con Harrison Ford». Como si el hecho de que los actores que interpretaban a Han Solo y Leia se liaran fuera de plató hace 40 años fuera a cambiar en algo nuestras vidas o cambiase de significado algún aspecto de Star Wars. Pero tampoco los puedo culpar. El 50% de las páginas están ocupadas por Carrison, como la propia Fisher ha llamado a aquel periodo de tres meses. Sin embargo, dudo que calificarlo como «romance» sea honesto, sino un mero clickbait de los que venden baratos en el todo a 100 de la esquina (sí, siguen llamándose todo a 100, la fuerza de la costumbre).

Carrison no es romántico, ni yo he querido salirme del tiesto leyendo unas memorias (es algo que no me llama) para saber qué hicieron o dejaron de hacer Carrie y Harrison en los fines de semana durante el rodaje de La guerra de las galaxias. Ni siquiera soy fan de la saga (vale, sí, están bien, pero... hasta ahí), así que para mí ese morbillo que despierta en algunos el hecho de que Leia y Solo se liaran en la vida real a mí me la trae mucho al pairo. ¿Entonces, para qué narices me he leído El diario de la princesa?

¡A Gary también lo nombra! Todo es mejor con Gary *.*

Bien, cuando anunciaron que harían una nueva trilogía de la franquicia y Carrie Fisher volvió a escena, me fijé en ella atentamente. ¿Quién era esa mujer que volvía a primera línea cinematográfica después de tantos años, de sus adicciones y sus problemas psicológicos? Sin duda, una mujer valiente. Una mujer sarcástica, sincera y que había pasado por tantas cosas en su vida que parecía importarle muy poco lo que pensaran de ella. Es lo que tiene la edad. Pero esa era la Carrie Fisher de casi sesenta años. ¿Quién era la de casi veinte? El imaginario común ve a la princesa Leia, con sus moños y su bikini metálico, pero yo no sabía nada de ella. Había visto la trilogía original hacía muchos años y ni siquiera del tirón, apenas la recordaba.

Desde entonces hasta su fallecimiento, no solo he visto las siete pelis y admirado a su personaje, sino que lo poco que he podido aprender de la propia Fisher ha sido como un pequeño regalo. Si digo que de mayor quiero ser como ella, no estaré exagerando mucho. Sin pasar por muchas de las cosas que ha pasado, pero se me entiende. Y sí, hablo de Carrie Fisher, no de Leia. Mucha gente se pregunta cuánto había de la primera en la segunda y viceversa. La propia escritora (sí, además de actriz era escritora y guionista, y al parecer bastante cotizada) se lo pregunta varias veces en su última obra. Pero a mi modo de verlo, Leia era lo que Carrie quería ser y era, en realidad, aunque con diecinueve años fuera poco consciente de ello. Quizá por eso le marcó tanto, quizá por eso ha sabido transformarla y colocarla donde corresponde, donde ya no debería dejar de estar: en el puesto de General Organa.


A veces creemos que los famosos son criaturas de otro planeta (de Alderaan o un poco más allá). Están tras la pantalla, subidos a un escenario, tras una mesa o un muro de futuros autógrafos. Siempre parece haber una barrera entre ellos y nosotros que los hace inalcanzables, como los mismos ángeles. Y por eso parecen estar por encima de nosotros, de la vida misma y sus problemas. Quizá por eso nos aferramos a sus personajes, en el caso de los actores (o los personajes en el caso de los escritores), porque parecen más de carne y hueso que aquellos que le dan vida. Quizá por eso Leia nos era más cercana que Fisher y por eso parecían más un ente indivisible que un invento y una realidad por separado. En El diario de la princesa (y seguramente también en sus otras memorias, como Wishful Drinking —no, no he visto el monólogo aún—), no nos encontramos a una rebelde contra el Imperio, sino a una joven contra la vida. Una historia con la que podemos conectar mucho mejor.

¿Quién era la Carrie Fisher de 1976? Una chica insegura, tan insegura como puedo serlo yo o cualquiera. Narra sus pensamientos y sus impresiones y el lector sabe que lo que dice es ridículo, igual que ella lo sabía cuarenta años después. Pero no en aquel momento. Entonces no estaba contenta con su cuerpo ni sabía decir quién era. ¿Y quién lo estaría, con el caos familiar que había vivido y siendo protagonista de una película de bajo presupuesto de la que nadie esperaba nada? Incluso su relación con Ford está plagada de una inusitada falta de emoción positiva. Más bien encontramos caos. Caos en sus pensamientos, en sus sentimientos, en sus prioridades. No hay ilusión, sino dudas, y más que sobre el futuro de aquella relación, sobre el papel que ella jugaba, sobre cómo la veía, sobre quién era realmente y quién aparentaba ser.


Fisher juega durante todo el libro con esa dualidad. Con lo que mostraba al público (y con el público me refiero a la gente con la que se relacionaba) y lo que era. Y es duro pasar por esa visión, quizá se vea absurdo desde fuera. Pero en ese momento, cuando lo estás viviendo, todo tiene sentido. Y si lo has vivido, sabes que esa persona que te está hablando, aunque ya no esté, es real, del planeta Tierra, y no un alien cualquiera. Y que podrías haber sido tú en cualquier otro tipo de circunstancias. Que Harrison Ford estuviera en medio en realidad es lo menos importante.

Su vida dio un vuelco por completo tras el insospechado éxito del Episodio IV, así que a quién le podría extrañar que la alienación subiera a límites inimaginables. Mientras que en la primera parte nos habla de sus comienzos en la gran pantalla y cómo consiguió el papel de la princesa intergaláctica más famosa de todos los tiempos, y en la segunda nos informa sobre Carrison (junto con las notas de sus diarios, que incluyen también poemas), en la tercera y última narra el cruel golpe de la fama, al menos la que le tocó vivir a ella. Es la parte más aburrida, pero no porque sea menos interesante, sino que el hastío es bastante intencionado. Fisher plasma conversaciones de fans cuando se le han acercado a pedirle autógrafos y son adormecedoras. Otras... en fin, otras dan bastante asco. Imaginad lo que supone saber que eres un icono sexual cuando no lo has pedido y ni siquiera te consideras guapa o atractiva. Imaginad lo que supone que esa gente te lo cuente... en tu cara. Nada más que decir.


Si Carrie siguió, a pesar de todo y todos, es entre otras cosas por su humor inigualable, del que hace gala durante toda la obra, ácido, atestado de sarcasmo. Párrafos que sacan sonrisas, pero no de las alegres. Escribe para pensar. Sus poesías reflejan la búsqueda de la identidad, de razones, de escapes. Es una lástima que la mítica frase de Yoda «Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes» no se haya traducido tal cual (¿tal vez quizá era diferente en el original? No tengo manera de comprobarlo). Pero estos pequeños detalles no logran ensombrecer una crónica amena pero profunda de aquellos años de vida, su vida, una vida que la devuelve al lugar del que nunca debió irse: el suelo, la tierra.

Carrie, tu lucha, tu empeño, tu valentía, eran tus verdaderas armas, más allá de tus comentarios mordaces, las pistolas láser o aquella cadena antibabosas. Gracias por ser tú. Se te echa de menos.


Título: El diario de la princesa
Autora: Carrie Fisher
Traductora: Irene Saslavsky
Editorial: Nova (Ediciones B
Encuadernación: Tapa dura (con dos colores, ¡me encanta!) con sobrecubierta
Año de publicación: 2017
Nº páginas: 272
Precio: 20€ / 7,99€ (ebook)




Gracias a Nova por el ejemplar




Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

miércoles, 12 de abril de 2017

~Adopta una autora~ Presentación de Lola Robles + Relato


Probando, probando... ¿Se oye? Voy a aprovechar para estrenarme con Adopta una autora y estrenar de paso el podcast que mencionaba en las locuras literarias de este año. Más adelante lo pondré también por escrito por aquellos que no aguanten mi voz (os entiendo, creedme), pero de momento ¡vamos a probar nuevas cosas! Espero que os resulte entretenido, dura menos de media horita y encontraréis tanto una presentación de mi autora adoptada (Lola Robles) como uno de sus relatos.

Estaré encantada de recibir vuestros comentarios y sugerencias. Sé que el micrófono no es el mejor del mundo y no sé con cuanta periodicidad podré hacerlo, ¡pero espero que os guste!

miércoles, 5 de abril de 2017

~Reseña~ La Carrera, o un caleidoscopio de infinitas posibilidades


La Carrera no es una novela para reseñar. Es una novela para lanzar a esos amigos que no saben qué hacer cuando quedáis. Así podréis disfrutar de largas tardes de debate tomando el té. Y sí, he dicho tardes, en plural. Esto no se resuelve en un día. Quizá nunca. La nueva novela de Nina Allan publicada por Nevsky da lugar a tantas lecturas diferentes que adherirse a una sola interpretación significa perder gran parte del mensaje de esta historia. Por eso solo puedo decir que esta es una de todas esas posibles visiones, las sensaciones e ideas que me ha ido dejando durante su lectura esta obra tan inquietante como enigmática. Y que es posible que cada lector tenga una percepción muy distanciada de la mía y no por ello menos válida.

En la sinopsis se nos habla de tres lugares, tres momentos, tres mujeres. Eso esa a grandes rasgos lo que vamos a encontrar en el libro. Cinco partes diferentes divididas en cuatro puntos de vista distintos con tres mujeres como eje principal. La historia de cada una de ellas tiene lugar en un momento y lugar diferentes. Hasta ahí, todo correcto. Estructura clara y sencilla, como una pared de ladrillo erigida con mimo y una buena maestra. Y ahora es cuando viene Nina Allan y le mete un martillazo mientras nos pregunta «¿Existen otros mundos?».

miércoles, 29 de marzo de 2017

~Foto Reseña~ Nuestra Señora de París, la magia de Lacombe


Quizá habéis paseado ante el escaparate de alguna librería, o entre las estanterías de algún gran almacén, y algunos libros se os han quedado mirando con ojos penetrantes. Quizá era Alicia en el país de las maravillas, los Cuentos Macabros de Edgar Allan Poe o este que os enseño hoy, Nuestra Señora de París. Pero los ojos siempre parecen hablarte desde una u otra cara. Y el nombre de Benjamin Lacombe aparece en todos ellos.