martes, 20 de junio de 2017

~Adopta una autora~ Yabarí, o el presente de la colonización



Ya había ganas de seguir con Adopta una autora. Tras presentaros a Lola Robles de viva voz y haber comentado ya una de sus novelas cortas, El informe Monteverde, llega el turno de hablaros de Yabarí, su última obra de ficción publicada en Cerbero.

Yabarí es un planeta colonizado para la explotación de la bentá, una especie vegetal semejante a una liana cuyo fluido interno puede servir de combustible. Sin embargo, «para conseguir un litro de combustible con características semejantes a otro de petróleo, se necesitan unos veinticinco kilos de bentá seca». En un universo donde las energías fósiles aún son las encargadas de moverlo, explotar este recurso parece esencial para mantener el estatus quo. Aunque ello implique la deforestación de la selva yabarí, diversa, rica y, lo más importante, poblada.

Porque en realidad Robles va más allá de una crítica ecológica, sino que también es una crítica a la colonización. Yabarí está habitado por una raza que se distribuye en tribus y pequeños poblados bastante primitivos (tecnológicamente hablando, claro). Las familias han sido desalojadas y obligadas o bien a trasladarse o bien a trabajar para la empresa explotadora (¡viva el monopolio!) en pésimas condiciones. Esa es la situación que ha denunciado una organización que también está asentada en el planeta para acoger, ayudar y educar a los yabaríes. Y por eso ha acudido Muriel Johansdóttir, la protagonista, para hacer un informe para la Organización Liberté, Egalité, Fraternité.

Muriel es una protagonista atípica, y eso lo deja claro Robles desde el primer momento en que el piloto la describe como fea y poco atractiva. Pero también es decidida, sincera y atrevida, sin perder por ello un ápice de empatía. A veces echo de menos esa capacidad de ponerse en el lugar de otros que tienen algunos protagonistas fuertes. Robles, sin embargo, consigue crear un personaje con matices, con inseguridades también, complejo. Poco a poco, a través de acciones y diálogos, igual que sucede con Kwan o Darkóvic, sus acompañantes en la travesía por la selva yabarí.


Uno de los problemas es que esa acción y diálogo comienza más bien en la segunda mitad de la novela. Es una de las cosas que no me ha terminado de convencer, que la introducción se alargue tanto en una novela corta y luego tenga un final tan abrupto. No me disgusta el final abierto, al contrario, creo que tiene el punto poético que quería darle la autora: que sea bueno o malo depende de la percepción del lector. En mi caso, es una visión pesimista, ya no solo porque sea una agorera de manual, sino porque la historia ha demostrado que cuando hay burocracia e intereses económico-energéticos por en medio, la cosa no acaba bien.

Por otro lado, destaca el inmenso trabajo no solo de worldbuilding (ahora dicen que dan chupitos por decir esta palabra... así que enviadme licor 43, porfis), sino la manera de plasmarlo. Quizá para algunos las descripciones sean demasiado largas en comparación con la longitud de la obra, pero mientras que al principio la intención es mostrar sobre todo el despilfarro que realiza gente como la que está en la posición de Olmedo, el jefe de la compañía extractora, luego es una gran muestra de la exuberancia y exotismo de Yabarí. Robles crea un nuevo personaje que es a un tiempo lugar y ente vivo, pues la selva participa también en la acción y no solo como víctima sino como elemento activo.

La sociedad que dibuja la autora a través de la capitalización de Yabarí y sus recursos no es muy diferente de la que encontramos hoy en día. Política, religión, capitalismo, todo sigue ahí haciendo de las suyas y aprovechándose de gente con menos recursos y conocimientos técnicos. Ni siquiera me parece muy igualitaria en cuanto a cuestiones de género. Es cierto, Johansdóttir ha llegado donde otros periodistas no han podido, pero cuando aterriza en el planeta se muestra que es un campo de nabos como podríamos imaginarlo en su mayoría hoy día: hombres que pasan el día trabajando intentando pasar por encima de los demás (sean o no sus compañeros) y las noches bebiendo follando con prostitutas. Es un aspecto que no me ha terminado de convencer, aunque desde luego qué se puede esperar de gente que se dedica a esclavizar familias (o eliminarlas si no atienden a sus deseos) y deforestar todo un planeta. Entiendo que es una manera más de señalar la brutalidad que se exhibe en Yabarí. Lo que no he entendido es que esa brutalidad también se traslade a la Tierra en forma de abuso sexual, me ha parecido más bien gratuito e intercambiable por otro tipo de violencia, aunque llegue a influir en la manera en que se relacionan los personajes. Al fin y al cabo, podría ser arromántico o estar en el espectro ace.

Cuando leía sobre las zonas blancas no pude evitar acordarme de la charla de Aranzazu Serrano y Concepción Perea en la Eurocon

Pero si algo me ha encantado, además de la prosa de Robles, que sin duda mejora con los años, es la naturalidad con la que se plasma la menstruación. ¡Por fin una protagonista que necesita orinar y tiene la regla! Una llega a pensar que en fantasía y ciencia ficción las necesidades humanas han desaparecido (excepto la comida y las relaciones sexuales, claro). Sin embargo, la autora lo añade como un detalle sin que eso afecte al ritmo de la narración y sin caer en vulgaridades baratas. No es algo que saque de la historia, y yo como mujer agradezco estos detalles de realismo, alejándose así de la figura platónica de la mujer perfecta, bella, depilada y que no tiene imprevistos.

La segunda mitad sí ha conseguido mantenerme pegada a las páginas, en una emocionante y dura aventura selvática donde hay en riesgo algo más que la vida de los personajes. Quizá eso es lo más importante, que la historia implica algo más que el mero bienestar de la tribu yabarí o Johansdóttir y compañía, sino que está en juego un planeta por completo, ese ente con una inteligencia instintiva y primaria.

Ahí radica la verdadera trascendencia de Yabarí, esa universalidad que tiene y las raíces en la Historia. La certeza de que no hay esperanza, y aun así nos aferramos al pequeño rayo de luz que supone el testimonio de Muriel. Lástima que quienes deberían realmente reflexionar sobre ello no vayan a leerlo. Sin duda me parece una novela que, aunque no es perfecta, tiene muchos puntos sobre los que meditar, y al final es lo que buscamos ya no solo en la ciencia ficción sino en todas las historias: que nos hablen de nosotros mismos.

Otras reseñas:


Título: Yabarí
Autora: Lola Robles Moreno
Editorial: Cerbero
Encuadernación: Tapa blanda / bolsilibro
Año de publicación: 2017
Nº páginas: 213
Precio: 5€ / 2€ (ebook)




Dalayn
Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Soñadora de mundos y hacedora de historias. Escribo porque me hace feliz.

martes, 13 de junio de 2017

~Sorteo~ La quinta estación firmado


Hace unas semanas se publicó en España La Quinta Estación, novela galardonada con el premio Hugo 2016 y que reseñé poco después de su estreno. A posteriori me he dado cuenta de que estaba tan emocionada tras terminar de leer que entré tan de lleno y se me olvidó decir de qué iba. En Fábulas Estelares podéis encontrar un resumen, mucho más poético que el mío: un solo hombre es capaz de romper la tierra, herirla de muerte y provocar una catástrofe como no ha habido nunca en la Quietud; mientras tanto, con el fin del mundo acabándose en el exterior, una madre siente cómo su interior se hace pedazos al encontrar a su bebé muerto en su casa. Lo grande y lo íntimo se unen para conformar una historia que llega a todos los niveles (o, al menos, conmigo lo ha conseguido).

Así que después de haber leído el libro y de que su autora, N. K. Jemisin, visitara España hace unos días (podéis ver la presentación en la Librería Gigamesh en su canal de YouTube), para mí es un placer inmenso poder realizar un sorteo de un ejemplar firmado gracias a Ediciones B y en particular al sello Nova. Y un par de regalitos extra porque sí.

miércoles, 7 de junio de 2017

~Ficción Corta~ Capítulo #3


Ya tenía ganas de una nueva entrega de relatos. Este capítulo me gusta especialmente porque hay autores de lo más variado, desde reconocidos y veteranos como Mike Resnick o Aliette de Bodard hasta nuevas escritoras que empiezan a asomar la cabeza en el panorama nacional como Cris Melgosa. Sin dejar de lado a Rocío Vega, autora de Horizonte Rojo y que ya está dando mucho que hablar (y lo que queda).

lunes, 29 de mayo de 2017

~Reseña~ La Quinta Estación, o un fragmento de corazón que se llevó la Quietud

Invierno, verano, otoño e invierno. La muerte es la quinta, y la que las controla a todas.


Este proverbio de las Árticas es de los que te dejan los pelos de punta. Pero es que La quinta estación es uno de esos libros que se te meten bajo la piel, de los que se quedan contigo cuando las páginas han desaparecido de la vista, de los que hablan al alma y no solo a la mente.


Así empieza la trilogía de la Tierra Fragmentada, con toda una declaración de intenciones. Continúa con un acercamiento, como un cuento, una presentación del universo en el que vamos a sumergirnos; el narrador es cercano, habla con el lector, es sarcástico, y con ese tono tan particular nos presenta personajes y situaciones que harán que la novela comience con un ritmo espectacular. Jemisin entrelaza construcción de mundo, acción y sentimientos y nos deja preparados para enfrentarnos con una Quinta Estación que al parecer durará siglos.

«Empecemos por el fin del mundo. ¿Por qué no?»


miércoles, 17 de mayo de 2017

~Entrevista~ Concepción Perea, una nueva primavera en TerraLinde

El día 18, Runas publica La última primavera, de Concepción Perea. Una intrincada novela de fantasía llena de misterios, traiciones y magia. Perea, además de escritora, es lectora editorial y profesora de escritura creativa. También tiene la biblioteca de imágenes de ardillas más grande del mundo (deberían darle el récord Guinness ya). Concha ha accedido amablemente a concederme esta entrevista y espero que ayude a que la conozcáis mejor y os animéis a conocer TerraLinde.